El “deporte” es
utilizado por la “política”; actuando como factor determinante para lograr
objetivos políticos concretos. Ahora te voy a contar la “estrategia política”
que tuvo Silvio Berlusconi en 1986.
El fútbol
italiano fue fundamental en la “estrategia política” que desarrollo Silvio
Berlusconi, para acceder por primera vez a la presidencia de Italia.
A través de éste
deporte, apoyándose en su poder mediático, constituyo su “plataforma ideal”
para lograr su objetivo electoral. Su primer paso fue comprar al popular e
histórico equipo de fútbol AC. Milán.
Para Berlusconi,
el fútbol y su retórica, resultan indispensables dentro “su estrategia”.
Este político, comprende que para los italianos,
el fútbol representa algo más que un
juego, es decir, forma parte de “su
mundo”, que en algunos casos, va más a allá de ser una pasión, una ideología y
hasta porque no, un culto a “dioses de
carne y hueso”.
Creó de la nada
un partido político; sin una clara ideología, pero con un nombre pegadizo y
fácil de recordar como lo es: “FORZA ITALIA!”(Cántico popular de la selección
italiana de fútbol).Eligió también el color azul como representativo
partidario, en alusión a la camiseta de la selección italiana de fútbol.
El veinte de
mayo de mil novecientos noventa y cuatro, es elegido presidente de Italia.
El
Deporte-Poder, en el contexto político, no resulta novedoso, ya que el poder
comunicativo del deporte, data de la época de los emperadores romanos que
utilizaban los circos y gladiadores, fundamentalmente como arma de propaganda.
El fútbol como
los otros deportes, representan no solo una forma de “entretener al pueblo”,
sino también una herramienta y controlarlo.

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