Nelson Mandela, logró a través del Mundial de Rugby (1995-Sudáfrica), “unir” a su país, evitando así una guerra civil, la cual estaba en su casi inevitable inicio, debido a la segregación racial y el sistema del Apartheid, que mantenía a la mayoría de la población negra bajo el yugo de los Afrkáneers.
El Apartheid:
En Sudáfrica los
blancos, en especial los Afrikáners tribu blanca de ascendencia holandesa,
tenían el poder político en sus manos, desde fines del siglo XIX.
Era la raza superior
del Apartheid (que en lengua afrikáners, significa “segregación”).
Podemos explicar el
Apartheid, sintetizando las tres leyes basales, las cuales fueron aplicadas
“formalmente “desde 1948. Estas tres leyes discriminatorias y de segregación
racial fueron:
“Ley de
Servicios Separados”: por esta ley Sudáfrica estaba señalizada por letreros de
“Slegs Blankes” (solo blancos) en aseos públicos, fuentes, cines, piscinas
públicas, parques, paradas de autobús, estación de ferrocarril, etc.
“Ley de Areas de Grupo”: la cual prohibía que negros y blancos vivieran
en la misma zona de las ciudades, la que hacia obligatoria la separación física
entre la ciudad blanca y el distrito segregado negro.
“Ley de inscripción de la población”: esta ley dividía en grupos
raciales, blancos, mestizos, indios y negros, en orden descendiente de
privilegios.
Nelson Mandela y su “estrategia reconciliación nacional”:
Tras 27 años de
encierro, Nelson Mandela sale de prisión en febrero de 1990. Sus ideales de
pacificación seguían intactos, por los cuales aspiraba a concretar la unión de
su país.
Para esto, junto a De
Klerk (presidente en aquel momento) comenzó la negociación cuyo fin era el
desmantelamiento del Apartheid y la
transición a una democracia multirracial. Pese a la complejidad del proceso
ambos culminaron “exitosamente” las negociaciones, las cuales le valieron el
Premio Nobel De La Paz, a ambos en 1993.
Nelson Mandela ganó
las elecciones presidenciales de 1994, convirtiéndose en el primer presidente
negro, terminando con más de 300 años de dominio blanco.
Desde ese cargo, puso
en marcha una política de “reconciliación nacional” la cual es manifestada por hechos. A continuación
describiré, algunos de éstos hechos relevantes:
• Mantuvo en su gobierno a De Klerk,
como vicepresidente.
•Atrajo hacia la participación
democrática al díscolo partido Inkata de
mayoría Zulú.
• Impulsó la redacción de una “nueva
constitución” para Sudáfrica, que finalmente el parlamento aprobó en 1996.
• Inició un plan de reconstrucción y
desarrollo mejorando el nivel de vida de los sudafricanos negros, es cuestiones
como educación, salud, vivienda y empleo.
• Se oficializó la nueva bandera
sudafricana, en la cual se sintetiza los principales elementos de todas las
banderas anteriores del país. El diseño de dicha insignia coincide con el lema
del escudo, “Pueblos diversos, unidos".
• Mandela propuso que Sudáfrica
tuviera dos himnos que serían interpretados, uno después del otro, en todas las
ceremonias oficiales hasta los partidos internacionales de rugby. Ellos eran el
Nkosi Sikelele, el himno de la Sudáfrica negra que expresaba el sentir de un
pueblo que había sufrido durante mucho tiempo y anhelaba la paz y la libertad.
Y el Die Stem, antiguo himno de
afrikáners.
• Mandela no se interpuso a la
celebración de la Copa Mundial de Rugby de 1995 cuya sede había sido otorgada a
Sudáfrica antes de la transición a la democracia en el país a pesar de que “ese
deporte” era visto por los negros como una representación del racismo de parte
de los blancos.
El equipo de rugby sudafricano como “mediador” de la Reconciliación Nacional:
El camino hacia la paz no era sencillo, pero
la oportunidad había llegado, el rugby debía ser el motor que impulsara la
unidad sudafricana.
El desafío era descomunal, pero a la vez posible de alcanzar por aquellos hombres
gigantescos, los cuales debían conquistar a la población negra para que se
sintiese representada por ellos. Y así desarraigar en los oprimidos, el símbolo
de poder afrikáners, que representaban Los Springboks.
El presidente Mandela
sabía que uno de sus principales aliados debía ser precisamente la “propia
selección de rugby”.
Un año antes del
mundial, se reunió con su capitán, Francois Pienaar, al cual le dijo: “Vamos a
usar el deporte para la construcción nacional y para promover las ideas que
conducirán a la paz y estabilidad en nuestro país”. Pineaar, con la mística que
rodea a todo capitán, se comprometió a
trabajar en la idea para que se considere a los Springboks, en “compatriotas y
amigos”.
Es importante destacar
la contribución valiosísima de Griffiths (como consejero delegado de la
Federación de Rugby) y Morné du Plessis (como manáger del equipo para la copa
del mundo). Del primero debemos resaltar el eslogan que inventó para la campaña
de los Springboks, “UN EQUIPO, UN PAÍS “. Y a Du Plessis, el cual entendió
perfectamente que su papel no debía limitarse a la logística, se comprometió
fervientemente a que los “jugadores comprendieran
que NO estaban jugando sólo para la Sudáfrica blanca, sino para TODO EL PAÍS “.
Para concretarlo se le ocurrió enseñar a los Springboks, a cantar la parte
negra del nuevo Himno Nacional (el Nkosi Sikelele).
En la víspera de” la
final”, que habían logrado llegar los locales, los diarios reflejaban que “ la
copa del mundo de rugby HA REFORZADO EN FORMA ESPECTACULAR LA RECONCILIUACION
NACIONAL”, ya que en las calles predominantemente negras se vaciaban cuando
jugaban los Spingboks ( sorprediendo a analistas, sociólogos e investigadores)
y hasta se acuñó una nueva palabra sudafricana para llamar al equipo nacional:
AMABOKOBOKO.
Aquella tarde, en el
estadio Ellis Park, contra los All Black; los Springboks se coronaron campeones
mundiales, dando vida al slogan “ UN EQUIPO, UN PAIS” y a la frase dicha por Du
Plessis en el túnel: “ Las cosas nunca volverán a ser igual”.
Toda Sudáfrica
admiraba a esos dioses, como lo eran Mandela y Pienaar, el anciano vestido de
verde que entregaba la copa aquel joven también vestido de verde, que ese día
fue “el jefe espiritual de la NUEVA AFRIKANEIDAD”.




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