Juegos Olímpicos de Berlín 1936

En el mes de mayo de 1931, el Comité Olímpico Internacional, escogió a Berlín como sede de XI edición de los Juegos Olímpicos. Aunque Barcelona era la favorita, pero no fue elegida a causa de su inestabilidad política en ese momento (ya que se proclamó La Republica).


Hitler, era designado en enero de 1933 como “canciller de Alemania” (líder del Partido Nazi); transformando la frágil democracia parlamentaria en una dictadura unipartidista con una combinación nefasta de: militarismo, racismo, antisemitismo y nacionalismo extremo.

La Oficina de Deportes del Reich, dirigida por un acérrimo Nazi (Hans Von Tschammer und Osten) fomentaba al “deporte” como parte del impulso para fortalecer la “raza aria”, con el fin de ejercer el control político de los ciudadanos y preparar a los jóvenes alemanes para la guerra. Los atletas “no arios”, o sea, judíos y gitanos, que eran excluidos sistemáticamente.

Los Juegos Olímpicos de Berlín, fueron “pensados” y “planeados” por Adolf Hitler como una “perfecta vidriera”, para presentar al mundo, la idea de superiora de la raza aria; exigiéndoles a los deportistas alemanes obtener la mayor cantidad de melladas olímpicas. Así quedaría plasmada la  supremacía aria frente a los atletas de distintas razas.

Pero con un “gesto” que paso a la historia, el atleta alemán conocido como Luz Long, el cual, aquel dia de la gran final de longitud, dio por tierra las expectativas de Hitler, calmando y alentando a su adversario estadounidense Jesse Owens a efectuar el último salto sin nulidad. Owens logra la medalla de oro y un récord olímpico que duró 24 años.

Esta hazaña no la pudo soportar Hitler, retirándose del estadio ante el bochorno de que “un atleta negro superara a su atleta ario”.

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